A decir verdad, la respuesta es entre bambalinas. A la espera de la aparición del método adecuado para empezar a creer, o para terminar de empezar. Un salto al vacio es lo que siempre supuse que había al final, y luego entendí que un salto al vacio era lo que habitualmente es el ser mismo. Aquí y allá, lejos y cerca, antes y despues... Los maravillosos pares de oposiciones que me vuelven a atormetar, la distancia inconmensurable entre esto y aquello, una definición que es sólo posible en términos del lenguaje, imposible en la realidad, insoportable, inefable, amarilla... con suaves tonos amarronados, sucios y sin sentido de la belleza. Si si, otra vez a punto de saltar del tren en la siguiente estación, esta vez más lejos y más inhóspita, esta vez con un deja vù practicamente constante, esta vez y otra vez...