Hoy tengo ganas de hacer las valijas. Podría guardar todo en un bolso y hacer de cuenta que me estoy yendo, pero no, hoy tengo unas ganas genuinas de partir, pero no de abandonar frenéticamente estas circunstancias que son mi contexto, no. Hoy tengo ganas de tener un plan A, y un plan B, y que ambos incluyan hacer la valija. Despedirme amigablemente de todos e invitarte a recorrer el caminito del desvelo conmigo. Si, es eso. Aunque no estoy segura, esta maldita costumbre que tengo de ser tan dubitativa. Pero no, definitivamente hoy tengo ganas de mostrarle absolutamente todas mis piezas dentales a quien quiera verlas. Y de armar la valija, o la mochila, suena más aventurero de esa manera. Voy a guardar tres cosas (no quiero llevar mucho peso), primero los anteojos, pues tengo que ver por donde ando y que me llevo a la boca. Segundo, el Lobo Estepario, no vaya a ser cosa que me olvide de sufrir, no señores. Y en tercer lugar, un cassette de Los Beatles. Para condimentar, una rica vinagreta compuesta por dignidad, amor propio, y honey mustard. Una vez preparada y deglutida la ensalada me calzo los auriculares tipo DJ de los ochenta, las bermudas, y supongo que me voy. No, mejor armo la valija y la pongo abajo de la cama hasta que los vientos sean favorables. Si, hago eso, siempre lista. Imposible, de nuevo lo mismo, las tendencias indeclinables de la propia psique que de manera constante atentan contra una misma. Estoy condenadamente jodida y con ganas de que sobren las palabras. Bueno, por lo menos hago la valija, después me fijo que hago, y si no me fijo no importa, lo que vale es la intención se le diría a un chico que acaba de fracasar, y ahí me doy cuenta de todo, la intención importa un carajo, porque mi intención es leerte un cuento y estoy acá escribiendo boludeces. A no dudarlo, de bien intencionados está lleno el infierno, y de ganas de hacer la valija, el purgatorio.
29 de noviembre de 2016
Hace 6 años

10 comentarios:
hacé la valija mujer. Dejá de dudarlo. Empezá con vacaciones, el resto viene solo. Del amor a la ruta no se vuelve.
Que bueno que no haya sido la única que sufrió con el Lobo Estepario. Fue el único libro que tuve que interrumpir porque me hacía mal leerlo. Haller me hablaba!!!
Repito, hacé las valijas y disfrutá de la mochila al hombro.
Ou revoir!
Na, vamos a tratar de hacerte caso. Y si, el Lobo Estepario es una fuente inagotable de tortura.
Un Saludo.
Yo diría que todo Hesse es una auténtica porquería.
Por eso, me hice blogadicta.
Viajar te despeina, pero después se acumulan notas y notas.
LaNaïfa, somos dos las que nos hicimos blogadictas por los devaneos de los autores alemanes.
Pasé, leí, me quedé.
Le digo q viaje, viaje!!
Despues nos cuenta!
Un Saludo!
Hágase una escapada a dónde sea. Donde pueda estar tranquila pero, sobre todo, no pensar en nada. Probó con un spa?
Con respecto a Hesse, fue el autor de mis 15 años. Y no ha sido tan grave leerlo.
Besos
Alied, pase y quedesé. Todo suyo.
Caro, sabe adonde me voy a ir a la m.... (jajaja), también fue mi autor de los 15 años, después lo volví a agarrar de más grande y es verdad no me resulto tan terrible, de hecho es mi autor favorito sin dudarlo.
Besos a las dos.
Muy buen blog me agrada mucho!
Estás invitada al mio cuando gustes!
Besos gigantes!
Una nueva seguidora!!!!!
¿Ya armaste la mochila? Vamos amiga... ¡¡¡a viajar, a viajar!!! Pero cuidado: nada de llevar sánguches de fiambrín y salame, ni postrecitos de chocolate (ya sabemos que últimamente viene todo podrido y se te puede arruinar el viaje con una intoxicación)
¡Nos vemos esta noche!
Besos
Flor, muchas gracias, me agrada que te agrade el blog.
Sol, si si, cuidado con la intoxicación por ingerir productos en mal estado que, casualmente, son los que abundan. Vamos a tener que hacer la denuncia en salubridad así los sacan de circulación. Hay nos vemos manita, con mariachis y nachos de por medio (espero que no falte el tequila...)
Besos a las dos.
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