Volver.

No crea usted que el hecho de sentarme a escribirle no me demanda un terrible esfuerzo. El simple hecho de imaginar su gesto de desaprobación me hace tirar a la basura la gran mayoría de lo escrito hasta el momento y volver a comenzar. La historia que deseo contarle tiene un orden cronológico inapelable pero me tomo la libertad de expresarla como un estado de conciencia, como un parecer.
Una vez volví a Baxus, volví aunque me había prometido no volver jamás, pero era mi casa. Era el único lugar que realmente me pertenecía, desdeñar repetitivamente ese hueco gris sólo me hacía recordar, a cada momento, que era mi hogar.
El regreso fue una tarde de Agosto, el frío era de un intenso color azul y el mar tan fabuloso como el día en que lo dejé. Reconozco, y sólo ante usted, que me entristecí al entender que nada había cambiado durante mi ausencia. Todo seguía, irónicamente, en su lugar, el cual ya no era más mi lugar, pero el único que realmente conocía. Los muertos no se habían movido, porque no los dejan advierte una canción, tampoco el mar o el cielo, algunas casas estaban diferentes pero el aire era el mismo, los colores, los olores…
Intenté caminar por la calle principal mientras el sol abandonaba el pueblo, una vez más me descubrí débil frente a las exigencias de la conciencia, del remordimiento y de mis recuerdos. Una vez más pensé que el lugar perfecto era aquel en el que no estaba hacía tiempo, ese pueblo de mi infancia, el circo y el verano bullicioso cuando los peces y la gente abundaba, cuando el conflicto no me atormentaba, cuando no lo conocía a usted, ni tampoco a mí.
Una vez volví a Baxus, pero una vez más elegí irme porque el recuerdo de una vida supuestamente feliz era mil veces más ameno que la desteñida realidad de un lugar verdadero, de un mar inmenso pero ajeno, de un frío intensamente azul.
A pesar de todo espero que comprenda y tenga a bien cumplir con mi última voluntad, que este apartado oficie como testamento y pueda ser mi cuerpo llevado a Baxus, si le es posible (haga el esfuerzo, se lo ruego) desearía ser enterrada entre mi padre y la madre del Intendente (aunque este no sea más que el capricho de un ser intrascedente).

2 comentarios:

Sol dijo...

Me gustaría encontrar las palabras para expresar lo que siento pero no encuentro... sólo decirte que es un PLACER
Te quiero más que mucho

Pili (Como Cher...) dijo...

Gracias solci, sabes que para mi siempre es un placer...
Yo tambien te quiero más que mucho.
Besos.

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